Sexualidad en la senectud


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Si consideras la sexualidad como tabú, te invito a que leas con detenimiento lo que sigue, para que puedas adoptar una concepción diferente acerca del tema. Busqué información sobre la sexualidad porque me parece interesante y muy poco lo relacionamos con los adultos mayores, pensamos que es una cosa de jóvenes.

Hablar al mismo tiempo de sexualidad y senectud puede generar, en muchos de nosotros, frustración, hostilidad o desaprobación; pues erróneamente, la palabra sexualidad suele identificarse, como mencionaba antes, con juventud, sensualidad, fertilidad o procreación. Cabe mencionar que la sexualidad implica apreciaciones diferentes, según cada persona, en la edad del adulto mayor, la sexualidad demanda más amor, ternura, confianza, afecto en la relación de pareja y entre compañeros, evoca compartir placer, con o sin actividad sexual.

Resulta necesario mencionar los tres elementos básicos de la sexualidad: el sexo biológico del individuo lo representará toda su vida; el psicológico, el cual surge gracias al proceso de interpretación de sí mismo; y finalmente el social. Los anteriores interactúan a lo largo de toda la existencia humana, y de esta misma manera repercutirán sobre las diversas etapas de nuestro ciclo vital.

La sexualidad está estrechamente asociada con la realización personal, el estilo de interrelaciones con nuestros semejantes, el proceso de formación de pareja y de familia, así como con los afectos. Entonces, es importante reconocer que la afectividad, la identidad y la personalidad van de la mano junto con el desarrollo de la sexualidad, nos dice Pérez, 2008.

Gonzáles (2002) señala que ser una persona de la tercera edad no significa estar oprimida sexualmente. La conducta sexual en esta época, aunque no imposible fisiológicamente ni despreciable emocionalmente, está definitivamente restringida por la cultura de la sociedad actual. Por consiguiente, a muchos, sean varones o mujeres, se les dificulta pensar que los adultos mayores aún tienen sentimientos, necesidades y relaciones sexuales. ¿A qué se debe tanto escándalo? Tan simple como los estereotipos sexuales, pues durante siglos se relacionó la sexualidad únicamente con la reproducción,  de esa manera se le niega el disfrute de la sexualidad a las personas de avanzada edad.

En muchos casos como trastornos de la salud, pérdida del cónyuge, entre otros, se crea una base física y social real que justifica la inexistencia de la actividad sexual, pero no quiere decir que la existencia del interés sexual se desvanezca. 

Así, Gonzáles (2002) expresa  que la incorrecta actitud que niega la sexualidad en el adulto mayor puede originarse por dos razones: 

Además, la actividad sexual del adulto mayor puede estar influenciada por un grupo de factores que incluso pueden hacerla desaparecer, se encuentra:
Entre los determinantes que influyen negativamente en la sexualidad del adulto mayor también se encuentran:
Como refiere Pérez, en el punto dos: El hombre que desarrolla una vida sexual activa y no pierde la confianza en sí mismo será capaz de lograr erecciones y orgasmos hasta edades muy maduras. En el anciano los niveles de testosterona, si bien bajan, lo hacen a un nivel que permite un buen desempeño sexual. Por otro lado, las mujeres que a edades muy tardías mantienen una sexualidad activa no suelen presentar problemas en la lubricación. Las hormonas que son responsables del deseo o apetito sexual (los andrógenos suprarrenales) no sufren modificación en la mujer de edad avanzada.

Gonzáles (2002), cintado a Colombino, dice que la tercera edad es la edad del erotismo, significando con esta expresión que al desaparecer los intereses o las preocupaciones reproductoras, la sexualidad en esta etapa de la vida tiene como único fin recibir y dar placer. Para disfrutar de una vida sexual plena en la tercera edad solo hay que cumplir 3 condiciones:
  • Tener un estado de salud razonablemente bueno.
  • Estar interesado en la sexualidad.
  • Tener una pareja que le resulte interesante.
A manera de conclusión, la actividad sexual es posible y frecuentemente satisfactoria, tanto en la mujer como en el varón que superan los 60 años. Se trata de que se considera la sexualidad en un sentido más amplio, y no como una actividad orientada a coitar. Como señala Pérez, se trata de incluir el coito, si así se desea, pero también de ofrecerles la oportunidad de cortejarse, relacionarse, enamorarse, atraerse, aspectos que ocupan un lugar relevante en la sexualidad humana, pues la necesidad y el deseo de tocar y ser tocados, mimados y acariciados aumenta con el transcurso de los años.

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Referencias: 

Gonzáles, I. (2002). Sexualidad en la tercera edad. Revista Cubana de Medicina General Integral, 18, 220 - 222. Recuperado el 04 de abril del 2015 de http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-21252002000300010&script=sci_arttext

Pérez, V. (2008). Sexualidad humana: una mirada desde el adulto mayor. Revista Cubana de Medicina General Integral, 24, sn. Recuperado el 03 de abril del 2015 de http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0864-21252008000100010&script=sci_arttext&tlng=pt

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